jueves, 8 de enero de 2015

EL CALCOLÍTICO A TRAVÉS DEL POBLADO LOS MILLARES (ALMERÍA)


           Cuando hablamos de Edad del Cobre o Calcolítico en la Península Ibérica, siempre utilizamos como referencia este poblado almeriense, Los Millares, que a su vez, da nombre a una cultura. 
En esta etapa de la Prehistoria Reciente, los grupos humanos alcanzan un gran nivel de desarrollo, lo que les permite una utilización más sistemática y diversificada del entorno. Esta estabilización en los modos de producción generan poco a poco una mejora económica que permitirá un rápido aumento demográfico. Es ahora cuando surgen los grandes poblados, la sociedad se vuelve más compleja ya que empiezan a aparecer las primeras élites y se produce una especialización de funciones. Por otro lado, también asistimos a un cambio en el patrón funerario, pasamos de sepulturas individuales o dobles a sepulcros colectivos donde se entierra a todo el poblado por igual. Este cambio en el gesto fúnebre está evidenciando importantes cambios ideológicos y sociales en los grupos humanos. Es en este momento también cuando empieza a trabajarse el cobre y aparece la primera metalurgia. 

En el caso de Los Millares, podemos ver claramente cómo ha cambiado el patrón de asentamiento, que pasa de pequeños núcleos en cabañas a poblados de entidad con fortificaciones. 

Representación del poblado Los Millares (Wikipedia CC)





La situación geográfica del poblado es muy estratégica ya que se sitúa cerca de las minas de cobre de la Sierra de Gádor y al lado del río Andarax. Además, aprovecharon una colina para construir las diferentes áreas del poblado y así aprovechar las defensas naturales que proporciona. En la zona más baja es donde se construyeron las grandes murallas que defendían el poblado y aprovechando el llano, la necrópolis. Pero no sólo contaban con una línea exterior de muralla, dentro del poblado había más recintos amurallados, lo que se atribuye a esa jerarquización de la sociedad y a la necesidad de proteger a las élites.
El interior de las murallas estaba repleto de pequeñas casas de planta circular hechas en piedra. Éstas no medían más de 6m de diámetro y no tenían compartimentación interna. Dentro del poblado, también se halló una gran construcción de piedra de planta cuadrangular, diferente a las viviendas,  que se ha interpretado como el taller metalúrgico de los Millares, ya que se encontraron dentro muchos restos de cobre que evidenciaban un trabajo intensivo.
 
Taller metalúrgico de Los Millares (Wikipedia CC)
En las tierras circundantes al poblado, cultivaban cereales y legumbres y cuidaban de cabras, ovejas, cerdos y caballos. Pese a esta economía productiva estandarizada, aún practicaban la caza de animales salvajes.
Es en este momento también cuando se intensifican las redes comerciales que se habían ido tejiendo durante el Neolítico, llegando a intercambiarse productos de miles de kilómetros de distancia.
Por último, el mundo funerario de Millares. Aquí encontramos una variante muy peculiar que define a la cultura de Millares, los Tholoi. Se trata de una construcción muy similar a las estructuras megalíticas que hemos visto, pero sin esos grandes elementos de piedra. Los tholoi son unas estructuras circulares donde se depositan los muertos y a la cual se accede por un pasillo en el que también se pueden encontrar sepulturas si la cámara central ya está colmatada. Toda esta estructura se cubre de tierra formando una pequeña elevación. Es en el mundo de los muertos donde mejor se ve la estratificación social, ya que encontramos tholoi arquitectónicamente impecables, otros de factura más tosca y de menor tamaño, pero sobre todo en el ajuar que acompaña a los enterrados, en esos materiales es donde se aprecia el poder que tenía cada individuo en la sociedad. 


Maqueta de un tholos (Wikipedia CC)









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