Cuando hablamos de Edad del Cobre o Calcolítico en la Península Ibérica, siempre utilizamos como referencia este poblado almeriense, Los Millares, que a su vez, da nombre a una cultura.
En esta etapa
de la Prehistoria Reciente, los grupos humanos alcanzan un gran nivel de
desarrollo, lo que les permite una utilización más sistemática y diversificada
del entorno. Esta estabilización en los modos de producción generan poco a poco
una mejora económica que permitirá un rápido aumento demográfico. Es ahora cuando
surgen los grandes poblados, la sociedad se vuelve más compleja ya que empiezan
a aparecer las primeras élites y se produce una especialización de funciones.
Por otro lado, también asistimos a un cambio en el patrón funerario, pasamos de
sepulturas individuales o dobles a sepulcros colectivos donde se entierra a
todo el poblado por igual. Este cambio en el gesto fúnebre está evidenciando
importantes cambios ideológicos y sociales en los grupos humanos. Es en este
momento también cuando empieza a trabajarse el cobre y aparece la primera
metalurgia.
En el caso de Los Millares,
podemos ver claramente cómo ha cambiado el patrón de asentamiento, que pasa de
pequeños núcleos en cabañas a poblados de entidad con fortificaciones.
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| Representación del poblado Los Millares (Wikipedia CC) |
La situación geográfica del
poblado es muy estratégica ya que se sitúa cerca de las minas de cobre de la Sierra
de Gádor y al lado del río Andarax. Además, aprovecharon una colina para
construir las diferentes áreas del poblado y así aprovechar las defensas
naturales que proporciona. En la zona más baja es donde se construyeron las
grandes murallas que defendían el poblado y aprovechando el llano, la
necrópolis. Pero no sólo contaban con una línea exterior de muralla, dentro del
poblado había más recintos amurallados, lo que se atribuye a esa jerarquización
de la sociedad y a la necesidad de proteger a las élites.
El interior de las murallas
estaba repleto de pequeñas casas de planta circular hechas en piedra. Éstas no
medían más de 6m de diámetro y no tenían compartimentación interna. Dentro del
poblado, también se halló una gran construcción de piedra de planta cuadrangular, diferente a las viviendas, que se ha
interpretado como el taller metalúrgico de los Millares, ya que se encontraron
dentro muchos restos de cobre que evidenciaban un trabajo intensivo.
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| Taller metalúrgico de Los Millares (Wikipedia CC) |
En las tierras circundantes al
poblado, cultivaban cereales y legumbres y cuidaban de cabras, ovejas, cerdos y
caballos. Pese a esta economía productiva estandarizada, aún practicaban la
caza de animales salvajes.
Es en este momento también cuando
se intensifican las redes comerciales que se habían ido tejiendo durante el
Neolítico, llegando a intercambiarse productos de miles de kilómetros de
distancia.
Por último, el mundo funerario de
Millares. Aquí encontramos una variante muy peculiar que define a la cultura de
Millares, los Tholoi. Se trata de una
construcción muy similar a las estructuras megalíticas que hemos visto, pero
sin esos grandes elementos de piedra. Los tholoi son unas estructuras
circulares donde se depositan los muertos y a la cual se accede por un pasillo
en el que también se pueden encontrar sepulturas si la cámara central ya está
colmatada. Toda esta estructura se cubre de tierra formando una pequeña
elevación. Es en el mundo de los muertos donde mejor se ve la estratificación
social, ya que encontramos tholoi arquitectónicamente impecables, otros de
factura más tosca y de menor tamaño, pero sobre todo en el ajuar que acompaña a
los enterrados, en esos materiales es donde se aprecia el poder que tenía cada
individuo en la sociedad.
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| Maqueta de un tholos (Wikipedia CC) |



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